La pregunta llega siempre igual: «¿me haces la web en WordPress o a medida?». Y la respuesta honesta no es una de las dos, es depende de quién la va a tocar después de mí.
Qué gana cada uno, sin marketing
Donde WordPress es mejor opción
- Actualizas contenido tú, y a menudo. Un panel para escribir entradas, cambiar precios o subir fotos sin tocar código. Si publicas cada semana, esto pesa mucho.
- Necesitas funcionalidad que ya existe. Tienda con pasarela de pago, reservas de cita con calendario, cursos, área privada de cliente. Rehacer eso a medida cuesta un dineral y sale peor.
- Quieres poder cambiar de proveedor. Cualquier profesional puede coger un WordPress. Un desarrollo a medida mal documentado te ata a quien lo hizo, y eso es un riesgo real.
- Hay varias personas gestionando con permisos distintos.
Donde el desarrollo a medida gana
- Velocidad. Un sitio estático bien hecho carga en una fracción de lo que tarda un WordPress con plantilla comercial y quince plugins. Y la velocidad es factor de posicionamiento y de conversión.
- Nada que actualizar. Sin núcleo, sin plugins, sin temas: no hay actualizaciones mensuales ni incompatibilidades ni la sorpresa de que un plugin abandonado rompa el formulario.
- Superficie de ataque mínima. WordPress es el gestor más usado del mundo, y por eso el más atacado. No por inseguro: por popular. Un sitio estático no tiene panel de administración que forzar ni base de datos que inyectar.
- Control exacto del resultado. El diseño es el que has decidido, no el que la plantilla permite con retoques.
- Coste de mantenimiento más bajo. Lo que no existe no se mantiene.
El coste real, que no es el del primer día
Aquí es donde la comparación suele hacerse mal. Se compara el precio de montar y se olvida el de sostener.
Un WordPress tiene un coste recurrente que casi nadie te cuenta al presupuestar: licencias anuales de la plantilla y de los plugins de pago, alojamiento con más recursos que un sitio estático, y horas de mantenimiento para actualizar y comprobar que nada se ha roto. Nada de eso es dramático, pero es real y se paga todos los años.
Un sitio a medida cuesta más de construir y prácticamente nada de sostener. Si el sitio va a vivir cinco años sin cambiar de forma, la cuenta suele salir a su favor. Si va a cambiar cada trimestre, no.
Qué uso yo, y por qué
Trabajo con los dos, y elijo según el caso, no según lo que me convenga cobrar.
WordPress cuando el cliente va a publicar de forma continua o necesita comercio electrónico. HTML, CSS y JavaScript a medida, desplegados en infraestructura estática, cuando el sitio es corporativo o informativo y lo que importa es que cargue rápido, se posicione y no dé guerra.
Esta misma web es un ejemplo del segundo caso: es estática, no carga ni una sola tipografía ni script de un tercero, y no tiene panel que mantener. Puedes comprobarlo pulsando F12 y mirando la pestaña de red.
Tres señales de que te están vendiendo lo que le conviene a quien vende
- Te ofrecen lo mismo sin preguntar nada de tu negocio. Si no ha preguntado cuántas veces vas a actualizar la web, no está eligiendo: está aplicando su plantilla.
- «A medida» resulta ser una plantilla comprada. Pregunta directamente si el diseño es exclusivo o es un tema de catálogo. No hay nada malo en un tema bien elegido, pero no es lo mismo y el precio debería reflejarlo.
- No te dicen de quién es el código y los accesos. Sea cual sea la tecnología, el dominio, el alojamiento y el código deben quedar a tu nombre. Si eso no está claro por escrito, el problema no es WordPress.
Y si ya tienes una y no sabes qué hacer
No hace falta rehacerla por sistema. Muchas webs de pyme no necesitan un cambio de tecnología, necesitan que alguien les quite tres plugins que no usan, comprima las imágenes y arregle los textos. Antes de tirar nada, merece la pena mirarlo.
¿No sabes en cuál de los dos casos estás? Cuéntame cómo funciona tu negocio y te digo qué te conviene — incluso si la respuesta es que no toques nada.
Escríbeme